A todos los pasa. Creemos que hay partes nuestras que no merecen que las aceptemos y las queramos. Mucho menos que las mostremos. Lo que hacemos con ellas es ocultarlas para que no se vean.
Hacemos como que no existen, no vaya a ser que alguien se dé cuenta y nos juzgue, nos critique o nos rechace.
Estamos demasiado acostumbrados a intentar encajar, aunque eso nos suponga dejar a un lado nuestra autenticidad.
Yo adoro a la gente auténtica, porque me parece excepcional. Y más hoy en día, que cuesta conocer de verdad a las personas, con sus luces y sus sombras.
Pero tengo que decirte algo: cuando ocultamos partes nuestras no nos mostramos como verdaderamente somos, porque nos falta una parte. Imagínate, como un pulpo con siete patas. Y eso también afecta a cómo nos vinculamos con los demás.
Esas partes nuestras existen y tenemos que dejarlas espacio. No hay que taparlas más. Hay que transformarlas y evolucionarlas.
Y en eso te puedo ayudar. ¿Ye apetece que charlemos un rato? Puedes escribirme aquí. Y reservar una sesión de Mindful Coaching conmigo en la que podemos ver todo eso que te preocupa y que no sabes cómo gestionar. Puedes agendarla aquí.
Te deseo un maravilloso día.
